NO DEJES TU ACTUAL TRABAJO

NO DEJES TU ACTUAL TRABAJO

“Si no puedes encontrar la verdad donde estás, ¿Dónde crees que podrás encontrarla?”.

Buda.

Entiendo a la perfección que estés harto del trabajo que haces actualmente y te quieras ir ya de ese sitio. Pero, ¿cómo vas a hacer si de un día para otro dejas tu trabajo y quieres emprender? ¿Cómo vas a financiar tu próximo proyecto? Ir a trabajar con una mentalidad totalmente diferente sabiendo que tienes un proyecto nuevo entre manos te va ayudar a que tu actitud en ese ambiente laboral cambie bastante.

Uno de los errores que pagué más caros fue el hecho de creerme la pantomima de que en menos de tres meses tendría mi negocio de desarrollo personal creado, que me forraría en dinero rápidamente y que podría dejar mi trabajo de un día para otro.

En relación a este punto, en el libro “Monetízate” de Andrés Pérez Ortega está uno de los conceptos más interesantes que he leído. Este trata de la necesidad de crear proyectos paralelos a tu empleo para generar diferentes fuentes de ingresos que a largo plazo pudieran hacer posible que dejes tu propio empleo, o no (siempre y cuando tú lo decidieras).

Mi propuesta se basa en ese concepto. No es que dejes tu trabajo y empieces a vivir de tu proyecto, sino que descubras eso que realmente hace que por las mañanas te levantes con ganas de ser, y que lo empieces a hacer mañana mismo. Tener un ingreso seguro cada mes mientras estás trabajando en eso que realmente te apasiona ayudará a que puedas vivir y trabajar más tranquilo, sin ninguna presión por todo el tema del dinero.

De mayo del 2018 a abril del 2019 tuve mi año sabático para formarme con los “mejores” de desarrollo personal y profesional de España y, luego, desarrollar mi proyecto de coaching. En muchas de estas formaciones nos vendieron la idea de que en poco tiempo podríamos empezar a vivir perfectamente de este negocio, lo cual está totalmente alejado de la realidad. Lo que no nos contaron es que tienes que tener mínimo un año de “colchón” financiero a tus espaldas por si pasa algo que no puedas controlar.

De esta manera, diría que una de las primeras equivocaciones en mi fase de emprendimiento fue hacerlo sin ningún tipo de “colchón”, ningún tipo de ingreso alternativo que me pudiera ayudar a tener éxito. Otro de los fracasos fue que no tenía un producto o un servicio específico con el que ayudar a las personas. En general, a pesar de todas las formaciones que había hecho no tenía idea de por dónde debía comenzar. Estaba tan congestionado de información dentro de mi mente que era imposible desglosarla para organizarme.

Finalmente, en el verano del 2018 concluí que había progresado mucho más con una coach con la que trabajé de tú a tú, en sesiones individuales, en Mallorca, que con las formaciones a las que asistí en Madrid. Y así fue como en septiembre del 2018, ya cansado de invertir tanto dinero en formaciones, cursos, viajes, talleres, sesiones de coaching, en probar cosas y ver que realmente nada me estaba funcionando, decidí contratar al que llamo “mi mentor”, por todo el cariño que le tengo y por todo lo que me ha enseñado. Con él fue que logré “despegar” dentro de este mundo.

Cuando digo despegar no te estoy diciendo que me estuviera forrando de dinero cada mes o que estuviera haciendo sesiones individuales cada día y a todas horas. Me refiero a que obtuve mis primeros clientes, hice mis primeras sesiones individuales de coaching, di mis primeros talleres, me empezaron a invitar para dar charlas en algunos clubes, y asistí a diferentes eventos.

A raíz de esos primeros meses, viendo que la cosa iba según lo previsto decidí seguir invirtiendo el dinero en otros mentores que me prometían ingresos muchos más altos. Allí fue cuando realmente me di la gran ostia y entré en una crisis de identidad muy fuerte que hizo que tuviera que plantearme si realmente quería seguir con todo este proyecto. Sin embargo, pasado un tiempo de no hacer nada, confirmé que este mundo del desarrollo personal y profesional me encanta, me apasiona, me chifla; es lo que quiero para mi vida. Así que decidí arrancar de cero nuevamente, pero con toda la experiencia acumulada dentro de mí.

Por eso, te invito a que te cojas las cosas con calma, con paciencia y que disfrutes del camino, no te centres tanto en el resultado y así el “éxito” está más que asegurado.

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