APRENDE A DECIR NO

APRENDE A DECIR NO

“Aprender a decir que no, es aprender a decir que sí a uno mismo”.

Miquel Solivellas.

He asumido que tendré que trabajar sí o sí, pero no es lo mismo trabajar por vocación que trabajar por obligación.Y es que cuando uno trabaja por obligación lo hace desde el odio, desde la rabia, desde el rencor y desde el quererlo todo YA, a toda costa. Así es muy complicado que surjan oportunidades interesantes. Pero, si aprendes a decir que no a lo que no quieres, eres capaz de decir que sí a lo que realmente quieres para tu vida y a su vez, conseguirlo.

Nuestra vida se compone de días de 24 horas, en las que puedes elegir qué quieres y qué no. Decir que no te aporta grandes ventajas, como sentirte mejor contigo mismo y tener más tiempo para ti, menos cargas. Como ya te comenté antes se trata de libertad, no de hacer, hacer y hacer. Mi sueño con este libro es ayudar a las personas a tomar decisiones más inteligentes y sabias. Y la lección de este apartado te permite hacerte responsable de todas tus decisiones y de tu vida.

Hace no mucho tiempo me llamó un conocido para preguntarme si quería hacer de preparador físico en un club de fútbol. En el primer momento le dije que sí, pero sabía que no me hacía ninguna ilusión. Probablemente si hubiese empezado hubiera ocurrido lo mismo que con el trabajo de fitness que me estaba quitando la vida. La verdad es que saber decir que no te enseñará lo que sí quieres para tu vida.

¿Te suena esta situación?:

  • Jefe: Manolo, necesito que hoy te quedes dos horas más por la tarde. ¿Te va bien?
  • Yo: (…) Bueno, si es necesario… (pensando: no, no me va bien para nada, tengo una cita).
  • Jefe: ¡Perfecto, gracias!

¿Te pasó alguna vez?

Sé que decir que no y establecer límites no es fácil, pero es necesario para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

Hay diversos factores por los que nos cuesta decir que no. Algunos de ellos son:

  • El sentirnos culpables si no hacemos lo que nos piden. ¿Cuántas veces has priorizado las necesidades de los demás sobre las tuyas? Está muy bien ser generoso, altruista, pero no llegar al punto de sacrificar más de lo necesario o complicarte la vida por no saber decir que no. Se debe aprender a valorar de forma objetiva cada situación.
  • Hacernos responsables de todo. En ocasiones el problema radica en que nos implicamos de más. Nos cuesta decir que no porque tendemos a hacernos responsables, muchas veces por el “bien común”, de tareas que no tienen por qué ser responsabilidad nuestra. En ocasiones está bien ayudar a otros haciendo su trabajo por ellos, esto es bastante evidente en grupos de trabajo para que el resultado final sea satisfactorio. Pero también es común que una persona tiende a responsabilizarse de todo el equipo, hacer el trabajo de los demás, etc. Ojo, está bien echar una mano, o enseñar al otro a hacer mejor las cosas, pero hacerlas por ellos no. Debes valorar cada situación y saber poner límites para no tener que cargar con tareas que debe hacer otra persona.
  • Estar pendiente de lo que opinen los demás de nosotros. Hemos de empezar a confiar en nuestra capacidad de resolver los conflictos que se presenten y saber defender con educación y firmeza nuestras decisiones, aunque haya gente a la que no le guste u opine diferente. Es lo más normal del mundo que te pueda afectar la opinión de las demás personas, pero no puedes condicionar tus actos y decisiones por miedo a lo que opinen los demás. Podemos ser respetuosos y empáticos con todas las personas y también saber respetarnos y escucharnos a nosotros mismos, teniendo la autoconfianza para saber decir que no a pesar de que podamos disgustar a otros.

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