SOLTAR LASTRES

SOLTAR LASTRES

“Pies para qué os quiero si tengo alas para volar”.

                                                                                Frida Khalo.

“Soltar lastres” es una expresión bien conocida y usada en nuestro idioma, viene del mundo de la náutica. Todos hemos oído alguna vez: «Es que parece que llevo un lastre encima». Y también la usamos como metáfora de soltar cargas o problemas de diferente carácter, de manera que podamos seguir avanzando.

Aferrarse al pasado supone un gran problema. Construimos nuestro presente en gran medida basándonos en nuestro pasado. Nuestro cerebro funciona así y es lógico que lo hagamos de ese modo, ya que necesitamos construir nuestro conocimiento en base a algo concreto. El problema es que no todas las vivencias y situaciones nos han marcado de la misma manera y por tanto ese pasado puede ser parcial; no suele abarcar toda la totalidad. Además, está condicionado por nuestras creencias más arraigadas. Nuestra manera de vivir el presente y el concepto de nosotros mismos vienen dados por la selección de experiencias y conocimientos de nuestro pasado y por nuestra forma de creer, casi todo ello realizado de una manera inconsciente.

Hemos aceptado, además, cómo somos, en función de los hechos del pasado, sin demasiados cuestionamientos al respecto.

Con todo esto no pretendo asustarte ni darte la impresión de que somos una “mentira”. Solo quiero que tomes relevancia de que las cosas que te pasaron quizás no sean tal cual las recuerdas y las sientes ahora mismo. Aprovecha el aprendizaje, pero suelta el resto. Quédate abierto a las dudas en algunas cuestiones. No digo que tengas que renunciar a tus creencias más arraigadas de un día para otro, pero sí es posible que puedas abrir la posibilidad de que las cosas no sean como creías. Puede que no todas las personas sean iguales, que no todos los hombres y mujeres sean iguales, que no es necesario ser fuerte y que es mejor abrir tu corazón y dejarte llevar. Que pedir ayuda no te descalifica. O que ser el más fuerte y más rápido no te hace mejor, así como que el rico no necesariamente es el más feliz.

Cuando seas tú mismo es cuando más te querrán los demás. Y ciertamente, solo soltando lastres podrás empezar a volar. No es fácil, tememos abandonar ideas y creencias que nos han acompañado durante mucho tiempo. Pero esas creencias, ese miedo, es lo que nos mantiene pegados al suelo. Cuando te atreves a revisar tu pasado y darle otra lectura, a soltar esas creencias que te limitan, a dejar de aferrarte, lo único que puedes lamentar es el tiempo que perdiste antes de hacerlo. He de admitir que durante mucho tiempo he tenido rencor hacia muchas personas. Los motivos que tenía era que no me querían como yo era o bien porque no confiaban en mí. Ese camino se me hacía interminable. Tenía muchas expectativas

con la gente, con situaciones, con lugares, con momentos y sin más todo esto hizo que tuviera un sentimiento de posesión a títulos, personas, lugares, objetivos, etc. A este concepto de apego se le conoce como dependencia emocional. En función a ello, no me sentía pleno ni feliz, y siempre estaba pensando en un futuro que tanto anhelaba. Vivir con esta angustia es una de las penas más grandes que he tenido. La gran mayoría de días pensaba en tener, tener y hacer, pero nunca llegaba a ser esa la persona que quería.

Soltar todos esos lastres que no te permiten ser quien quieres ser en esta vida es tan fácil como coger una hoja en blanco y empezar a escribir todas las cosas que te molestan de personas, trabajos, situaciones, lugares y circunstancias. Vas a conseguir que tu mente quede en blanco, porque has dejado en el papel todo lo que llevabas en tu mente. Es uno de los ejercicios que te recomiendo si quieres ir soltando esas cosas que te molestan en tu vida.

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